El Dr. Manolo Cano se jubila

MANOLO CANO: UN HOMBRE CON QUÍMICA, HISTORIA Y LITERATURA

 

Nuestro amigo Manolo Cano se jubila aunque es difícil hacerse a la idea de que cuelgue la bata y se corte la coleta. Los tres coincidimos en Sevilla a finales de los 70s. Para entonces ya era un maestro dedicado completamente a su docencia y a la investigación fotométrica que era lo que se hacía en la mayoría de los departamentos de Química Analítica en esa época. Por diferentes motivos cada uno se marchó a otra universidad pero en estos años siempre hemos mantenido una magnífica relación bien por vacaciones o por motivos académicos, la última recientemente. Manolo es uno de los caballeros de la Química Analítica, de esos colegas que dignifican la profesión, siempre dispuesto a ayudar a los demás. Es extremadamente educado, atento y cariñoso. Nunca se le oyó criticar a nadie ni despreciar el esfuerzo de los otros para destacar el suyo propio. Al contrario, siempre estuvo atento a lo que hacían los compañeros para apreciar su calidad y aprender, él que tanto nos ha enseñado. No conocemos a ninguna persona que se preocupe más por los demás y que sea tan leal a su código moral.

 Jose Manuel Cano se licenció (1968) y doctoró (1970) en Químicas en la universidad de Sevilla donde transcurrió la primera parte de su vida profesional. Desde hace 35 años desarrolla estas actividades en la universidad de Málaga como catedrático de Química Analítica. Allí lidera un grupo de investigación reconocido por la Junta de Andalucía, que trabaja en líneas de investigación consolidadas referentes a la síntesis de nuevos materiales, desarrollo de sensores para su aplicación con técnicas de absorción y emisión atómicas, control de especies metálicas en agua de mar y en otras matrices ambientales y biológicas. Fruto de esta labor son cerca de 300 publicaciones como artículos, libros, capítulos de libros y numerosas Tesis. Sus actividades de estudio, enseñanza e investigación las ha compaginado con otras inusuales en compañeros científicos, que le llevaron a estudiar Geografía e Historia (1994) y doctorado (2002), con premio extraordinario, en la UNED. Su vocación histórica la inicia desde la universidad de Sevilla con sus escritos (libros y artículos) y ponencias sobre la Historia de la Ciencia, tema en el que es un gran experto a nivel nacional e internacional como lo demuestra su colaboración como Asesor de la Academia de Ciencias de Suecia (desde 1986) en diferentes convocatorias para la propuesta de candidatos al Premio Nobel de Química.

Quizás lo que más llama la atención a sus amigos y compañeros es su prolífica obra literaria; ya que tiene publicadas 20 novelas, un relato para niños, una obra de teatro y otros dos relatos breves, habiendo recorrido diversos géneros desde la ficción a la novela histórica, la novela negra y la ciencia ficción. En el campo literario ha recibido el premio Alberto Lista de relatos (2003), el de novela de la Universidad de Sevilla (2004) y el de narrativa de la Universidad Complutense de Madrid (2012) entre otros. Tres de sus novelas se han publicado también en inglés. Probablemente Alfarax y la luz perdida, publicada en 2004 por Santillana/Punto de Lectura sea su obra más conocida aunque son destacables sus novelas negras de ambiente universitario en las que se muestra como un autor original capaz de atrapar al lector en narraciones que descubren aspectos no muy conocidos del mundo académico. En todas sus obras se trasluce la bonhomía de su autor, su defensa de los oprimidos y su rebeldía frente a las injusticias y eso, lo confesamos abiertamente nosotros mismos, ya que hemos sido lectores ávidos de sus novelas y siempre leídas con deleite.

En resumen, se nos jubila un excelente amigo y compañero, un soberbio conversador que, desde su inmenso bagaje cultural, iluminaba los ratos de ocio con su charla ilustrada. A nosotros, en particular, se nos jubila un maestro y el autor que llenó con sus novelas muchas horas de  nuestro tiempo. Por eso  no nos  resignamos a renunciar a seguir leyendo sus artículos en las revistas y sus libros y esta nota no quiere ser un adiós al profesor e investigador, al historiador ni al novelista, sino un “Hasta luego”.

Mercedes Gallego y Miguel de la Guardia

Catedráticos de Química Analítica 

Dª Concepción García-Olalla Pesquera (Cuca),

Profesora Titular de Universidad en el área de conocimiento de Química Analítica de la Universidad de León, ha comenzado a disfrutar de sus años de jubilación tras su dilatada vida universitaria. Tras haber acabado sus estudios en CC. Químicas en la Universidad de Valladolid, inició su andadura profesional como Ayudante en el Departamento de Bioquímica y Biología Molecular de la Facultad de Veterinaria de León,  perteneciente en ese momento a la Universidad de Oviedo, allá por el año 1973, leyendo su Tesis doctoral en 1986. Con la implantación de las áreas de conocimiento, se adscribió al Área de Química Analítica donde ha venido desarrollando su labor docente e investigadora, lo cual le permitió acceder en 1994 a una plaza de profesora Titular de Universidad. Desde aquí la enviamos nuestros mejores deseos para que pueda disfrutar durante muchos años de su nueva situación personal.